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Los caminos a través de Ancares

Muchas fueron las sendas que el hombre seguiría en sus desplazamientos desde la antigüedad. Algunas de ellas permanecerían a lo largo de los siglos como los caminos que hoy conocemos. Otras, relegadas al abandono, se perderían para siempre. De una forma u otra, senderos, caminos y carreteras, formaron parte del motor de las civilizaciones que se sucedieron a lo largo de la historia. Entre ellas, sería la romana la que, a través de sus caminos empedrados y magníficos puentes, nos traerían al mundo en el que hoy vivimos.

El pasado veintisiete de mayo, el Doctor en Historia Antigua y estudioso de estas rutas, Javier Gómez Vila, nos ofreció una charla en el Centro Sociocultural de As Nogais sobre la evolución de los caminos a través de la comarca de Ancares y de como estas rutas evolucionaron a lo largo del tiempo. Militares y comerciantes, viajeros y peregrinos llegados de otras tierras, contribuyeron a una riqueza cultural de la que hoy somos sus herederos.

La comarca de Ancares, lugar de angostos valles y de montañas indómitas, ofrecía pocos lugares para abrir pasos desde el este a la antigua Galaecia. Uno de estos pasos, lo abriría el valle del Valcarcel para, alcanzado un lugar de elevación media en Piedrafita, dar acceso al valle del Navia y, a través de él, a la Galicia interior. Serían los ejércitos romanos, los primeros que llegarían a estas tierras dejando tras de sí sus calzadas. Precursoras de las modernas carreteras, las calzadas romanas formarían parte de un complejo entramado que mantendría vivo a un imperio por más de cinco siglos.

Es común creer que, tras la construcción de las vías, estas quedarían establecidas a perpetuidad, algo poco común en nuestros dias. Lo cierto es que no es así, como bien fue aclarado durante la conferencia que Javier Gómez Vila nos ofreció, ninguna carretera ha permanecido inalterable durante siglos. Condicionadas a las necesidades del momento, por razones logísticas o bien comerciales, las vías de comunicación sufrirían, a lo largo del tiempo, modificaciones en su itinerarios. Tales variaciones en los trazados, hoy en día siembran dudas sobre cual de ellas pudo ser la primera que dio origen a las sucesivas.

Tras la caída de Roma y durante el medievo, gran parte de este entramado de vías cayó en el desuso para luego quedar relegadas al olvido. Siendo substituidas por los caminos que, desde la antigüedad, interconectaban a los distintos pueblos del lugar, las necesidades para las que las vías romanas habían sido construidas, quedaron relegadas a un segundo plano. Tras la expansión del cristianismo por Europa y la nueva de que había sido hallada la tumba del Apóstol Santiago, algunos de estos caminos serían tocados por la bendición de un tránsito de peregrinos que, yendo de lugar en lugar, los conduciría a las puertas de Santiago de Compostela. Entre estos caminos de peregrinaje dejará su sello en la comarca de Ancares, y en particular, en el Ayuntamiento de Piedrafita del Cebrero, el Camino Francés.

En la ya baja Edad Media y a las puertas del renacimiento, sería un monje alemán, Hermann Küning, quien dejaría escrito en un libro dirigido a los peregrinos, una ruta alternativa al camino francés a través de la comarca de Ancares. Dicha ruta, que ha sido cuestión de debate en los últimos tiempos y en cuanto a su recorrido por la comarca se refiere, está ligada a los caminos medievales que discurrían siguiendo el valle del Navia hasta alcanzar la abadía de Pena Mayor.

Monje alemán del convento de Vach, Küning decidió hacer el Camino de Santiago en solitario. Camino del que, tomando notas de los lugares por los que pasó en un diario, quiso dejar este como guía a los futuros peregrinos que hiciesen el camino. Pocos son los datos que deja de su paso por las comarcas de Piedrafita y As Nogais. Según Javier Gómez Vila, las sendas seguidas por este monje desde que tomó su desvío, fueron aquellos caminos medievales próximos al trazado romano que lo apartaron de las inclemencias de la montaña, llevándolo por lugares carentes de detalles lo suficientemente relevantes como para dejar en su guía constancia de ellos. Tal ausencia de pistas, lleva a la conclusión de que, su recorrido, no siguió sendas que transcurriesen por lugares con matices destacados, como castillos o posadas, dignos estos de ser anotados en su diario, hasta su llegada a lo que bien pudo ser el Convento de Pena Maior y, desde él, a Lugo.

Siglos más tarde, con la ilustración, Carlos III llegaría con la intención de desarrollar una red viaria en la que, el ingeniero francés Lemaur, fue parte fundamental para el estudio del trazado que cruzaría de estas tierras. Lemaur, buscaría en el lugar los restos de la antigua vias romana para que, su recorrido, fuese, sino el mismo, uno próximo a esta. De los resultados de la búsqueda que Lemaur realizó en la comarca para encontrar vestigios de esta antigua via, Javier Gómez Vila hace mención a una de las cartas que, dicho ingeniero francés, había enviado al Rey Carlos III y en la que, con un notable orgullo, se hacía eco de haber hallado los restos de la antigua vía romana. Dicho camino Real, del que se conservan hoy en día una buena parte de su trazado a través de la comarca, marcó el renacer de las antiguas vías y, con ellas, su evolución posterior a las autovías y carreteras que hoy disponemos.

Danzas, Musica y Tradiciones: A.C. Abrente

Como elegante broche para el cierre de un evento, nada mejor que el buen gusto con el que, esta asociación cultural, cuida de guardar las danzas y la música tradicional que las acompañan. Gracias a su desinteresado trabajo, una pequeña gran parte de la cultura de Ancares permanecerá viva.

Los ritmos, la música, las danzas tradicionales, esa parte esencial del sentir de un pueblo que perduraron durante milenios, hoy son silenciados por la agresividad de un mercado que trata de imponer como propio, aquello que es ageno a nuestra tierra. Empujados por lo exótico de las novedades, vamos enterrando los tesoros que ha definido a nuestra milenaria identidad gallega.


Fortalezas, Castillos: Sarracín

El Castillo de Sarracín sobre lo que fue el Castrum Sarracenicum, se encuentra custodiando una de las principales entradas a Galica, en el municipio de Vega de Valcarce, en los Ancares Leoneses. Su ubicación estratégica fue una pieza fundamental para el control de la entrada al reino de Galicia.

Construida esta fortaleza.sobre una anterior destruida por Muza es, hoy en día, de las más impresionantes que custodian la entrada a Galicia

Las ruinas de la fortaleza actual, se creen que son del Siglo IX. Las ruinas sobre la que esta fortaleza se enclavo, se cree que eran de un castillo que había sido arrasado por Muza en el año 714. La reconstrucción que dio pie al  actual castillo, se cree que no debio de ser realizada hasta después de la expulsión de los musulmanes de Galicia y León. Dicha época, podría situar su construcción hacia finales del siglo IX.

Algunos datos,  apuntan a que, la fortaleza de Sarracín, bien pudo ser levantada durante el reinado de Ordoño I (850), por el Conde Gatón, quien le dio el nombre de su hijo Sarracino Gatónez. Aunque, posiblemente, fuese edificado por el mismo Sarracino. Dichas conclusiones, situarían la fecha de su construcción  entre los años 852 y 885.

El Conde Gatón, se cree que pudo ser natural de las comarcas próximas a Triacastela. Este fue esposo de una hermana de Ordoño, D. Nuña. La proximidad familiar le sirvió para ser hombre de confianza de Ordoño para Galicia. Gatón fue el encargado de campañas en favor de los mozárabes de Toledo y la campaña que se llevó a cabo durante el año 863. Campaña  que terminó en una cruenta derrota en el desfiladero de Pancoro.

El Conde Gatón sería nombrado regidor de la comarca del Bierzo y encargado de repoblar el lugar para proseguir, posteriormente, con la zona de Astorga. Su hijo, Sarracino Gatónez y señor de Sarracín, en el 885 protagonizaría una rebelión en conjunto con Hermenegildo Pérez, hijo del conde Pedro Theón, contra Alfonso III,

A la muerte de Diego Rodríguez, conde de Castilla, brindaría la oportunidad a Alfonso III para llevar a cabo una maniobra que atajaría cualquier deseo de independencia o de cesión de más poder para aquellos hijos de los Condes que habían sido los hombre de confianza de Ordoño y Alfonso III. A su fallecimiento, Alfonso III dividiria el reino entre sus hijos. A Garcia le sería cedido el Reino de León y Castilla. A Ordoño le concedió el Reino de Galicia y a Fruela el Reino de Asturias

La Leyenda de las Herraduras

Simbología de origen romana. Posiblemente reutilizadas estas de una mansión o villa romana que estubo próxima a aquella zona

La curiosidad de los niños, a diferencia de la de sus mayores, pueden ser contentada con una inocente respuesta. Ha sido, nuestra curiosidad, la que nos ha traido a lo que hoy somos. Una curiosidad innata que nos lleva a preguntar sobre aquellos pequeños detalles que, el cuestionado, posiblemente sepa tanto como los mismos niños que lo interrogan. Una de esas curiosidades que traía de cabeza a los peques de la parroquia de Santo Adre en As Nogais y, con ello, a su párroco, era la de saber el significado de unas curiosas marcas que estan grabadas sobre algunas de las piedras que flanquean la puerta de la iglesia.

Cando los chicos se dirigían al sacerdote para preguntarle sobre el significado de aquellas extrañas marcas en forma de herradura, unas puestas en un sentido y otras en otro, este les respondía contándoles una hermosa fábula que cautivaría a los niños, saciando así su curiosidad:

“Despues de nacer Jesus en el portal, y tras haberse enterado Herodes de tan extraordinario evento, este dio la orden de matar a todolos pequenos nacidos en aquellos días, por el temor a perder su trono en el futuro. Al saber José y María de esta orden del Rey Herodes, y para proteger a su hijo, hulleron de aquel portal en donde el niño había nacido y en donde había sido adorado por reyes. Con María y su hijo a espaldas del borrico, y tras caminar una legua, cayeron en la cuenta que las marcas que iban dejando las herraduras tras de si, también dejaban un testigo de la dirección en la que ellos huían.

Llegados a una herrería, pidieron ayuda a un herrero para que cambiase el sentido de las herraduras al asno y, de ese modo, intentar desorientar a los soldados que los pudesen llegar a perseguir. Echados de nuevo al camino, las herraduras do borrico dejarían tras de si un falso rastro en sus pisadas que les ayudaría a despistar a sus perseguidores y, a su vez, poner a salvo al Hijo de Dios.”

Relato contado a los niños por D. Manuel Vidal Roca, párroco de Santo André durante la segunda mitad del siglo XIX.

“Contos, Pontes e Pousadas no Camino Real de Acceso a Galicia”

La construción de caminos siempre fue, y  aún es, una tarea enormemente compleja porque implica intervenir directamente sobre el territorio y proceder a sú modificación. Una transformación que requiere un completo conocimiento del territorio pero también la delimitación clara de los objectivos a alcanzar. Pues bien, estas dos premisas no se alcazaron durante buena parte de la historia de la humanidad. De hecho, antes del siglo XVIII tan solo Roma fue capaz de llevarlas a cabo implementando una red de casi 100.000 km que aseguraban un completo control del territorio tanto militar, como comercial.

Una de las joyas de las obras civiles que fueron llevadas a cabo durante la ilustración, fue usada como puente para la Nacional VI (antigua de Carlos III) hasta hace pocos años. Con más de dos siglos sobre sus piedras, sigue hoy haciendo las funciones que le fueron asignadas, con estoica solidez.

Durante a Edad Media y Moderna tan solo se modifica el territorio a través de la agricultura pero no con los camiños. Las intervenciones sobre las rutas terrestres, se limitában a la mejora de los pasos difíciles, la construción de un puente o a las pequenas reparaciones y rectificaciones de sección y trazado, pero no había una planificación a nivel de estado. Esta ausencia se debe a varios factores dependiendo de la época pero los podemos resumir en tres:

1. Inexistencia de estado en determinados momentos,

2. Desconocimiento de los territorios y, por lo tanto, incapacidad técnica.

3. Falta de visión económica al desconocer la estrecha relación existente entre camino y desarrollo comercial.

El panorama cambia completamente a mediados del siglo XVIII con la llegada al trono de Carlos III (1759-1788) y, de seu hijo, Carlos IV (1788-1808). El culpable del cambio fue la Ilustración, un pensamiento que se estendía por Europa como un reguero de pólvora y que prometía el uso de  la razón para mejorar la vida. Los reyes lo adoptaron con premura y como unha forma de afianzar su poder absoluto pero disfrazado como un medio para incrementar la riqueza do reino e lograr la felicidad y el bienestar de sus súbditos. Así apareció el rey déspota ilustrado que iba emplear su poder junto con las luces de la razón y los adelantos de la época para impulsar las reformas que transformasen la mala situación vigente. Pero, para hacer esto, se consideraba que no era necesario contar con las masas, ya que se presuponía que, la miseria e ignorancia en que vivían, les impedía conocer cuales eran los remedios para resolver su patética situación. En consecuencia, el rei haría lo de sempre, lo que le diese la gana y bajo el lema:

“Todo para el pueblo, pero sin el pueblo.”

Articulo, traducido al castellano, del Doctor en Historia Antigua Javier Gómez Vila

Fauna y Flora: “Palitroque (Digitalis Purpurea)”

Planta originaria de Europa y norte de África, esta planta se suele encuentra normalmente las zonas montañosas y en lugares de estas como  los claros de bosques, los márgenes de caminos, taludes, terraplenes y, en general, en terrenos húmedos y ricos en silicio.

Digitalis purpurea o palitroque en Ancares, es una especie de planta herbácea bienal de la familia de las plantagináceas apreciada como ornamental, además de por el valor medicinal de su principio activo, la digitalina.

Los “palitroques”, o dedalera, sigue un ciclo de dos años. Durante el primer año produce únicamente una roseta de hojas basales y ovaladas mientras que, durante el segundo año, desarrolla un tallo largo tallo del que sus flores formarán racimos colgantes de flores tubulares, de hasta 5 cm de largo y de un color rosa intenso en el exterior y púrpura en el interior de la corola.

Conocida por sus propiedades medicinales, formó parte de los remedios naturales conocidos por los curanderos desde la antigüedad. Estos recogían sus hojas a la puesta del Sol, momento e la que sus hojas contienen la máxima cantidad de sustancias activas. Usada para relajante cardíaco, dejó de ser usada durante la Edad Media por lo complejo de calibrar la cantidad de digitalina que aportaban cada una de dichas plantas y el riesgo de poder provocar la muerte por parada cardíaca.

Distracción para cuando de niños hacíamos explotar sus flores, sus campanillas siguen adornado el tupido manto vegetal de la