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Fiestas y Ferias: “San Andres”

“Inda lembro aquela muller chorando como unha perdida… viñera a pobre andando desde Vilafranca hasta San Andres polo camín de Xuncedo. Antes, eles viñan polo camin da serra e nos ibamos por eli as segas a castela. Con unha goxiña o lombo, chea de concas e de xarras de barro, a muller resbalou onda revolta da Campa de San Xoan e marchoulle a goxa as voltas polo camin abaixo, pobre… ¡Non!… Aqueles tempos que non volvan…”

En las Inmediaciones de As Nogais, está la parroquia de San Andrés. Con una de las iglesias más antiguas de la comarca de Ancares, dicha construcción fusiona en su arquitectura desde la simbología celta, que se encuentra grabada en sus piedras, hasta las tallas de estilo barroco de sus altares. Entre sus paredes los estilos mozarabe, románico, clásico y un etcétera se sumaron a lo largo del tiempo, y de la época, en que fue reformada. Dicha iglesia y, con ella su parroquia, fueron asignadas a la Protección del apóstol San Andrés. Que, un día como hoy, celebraba su fiesta patronal

 

San Andres y su iglesia llegada del prerrománico

Algunos de los vecinos del lugar, que vivieron los últimos días del evento en tiempo presente, recordaban de como, durante la jornada de la fiesta patronal, se desarrollaba en el lugar una feria que era llegada de tiempos inmemoriales. Dicha Feria era llamada “A Feira Da Cebola” (La Feria de la Cebolla). Con la llegada de los nuevos medios de transporte después de la segunda mitad del XIX, dicha feria entró en un lento proceso de decadencia, quedando relegada al olvido en los últimos años, de la tercera década, del siglo XX.

Contaban las gentes que, en sus mejores tiempos, “a Feira da Cebola” había sido de gran importancia en dicha comarca. A esta feria eran llegadas gentes del Bierzo, así como los mercaderes conocidos como los maragatos, para comerciar con los productos de la temporada y otras mercancías como telas, cerámica, útiles domésticos, o de trabajo como hoces, guadañas, martillos o clavos.

Altar Mayor de la iglesia consagrada a San Andres.

A lo largo del camino que subía desde San Andrés a la sierra por donde habían llegado, y dispuestos a comerciar con sus productos, se asentaban los vendedores. Canastas llenas de cebollas, pimientos, nueces, castañas, cecinas, telas, útiles de trabajo o cerámicas eran mostradas a los viandantes que, en sus idas y venidas, iban desde un llano llamado Campa de San Juan, hasta la plaza del pueblo próxima a la iglesia del patrón. Los vecinos de San Andrés, en mención de dicho evento, eran llamados “ceboleiros”.

Llegadas de la Edad Media, entre los entretenimientos de la fiesta, estaban las corridas de gallos.

Próximos a la iglesia, en la plaza del pueblo, los gaiteros y los cantineros, tratarían de alegrar el dia a los vecinos del lugar entre jotas, cantares y buen vino. En la Campa de San Juan, una pequeña capilla que hoy ya no está, era testigo de las apuestas entre los vecinos en las “corridas de gallos” que en su proximidad se llevaban a cabo. Testigo fue también de vendedores y mercaderes llegados de más allá de las montañas, así como de las idas y venidas de las gentes que habitaban un vivo mundo rural que hoy