Leyendas de Ancares: A Pena do Home

Cuenta la leyenda que, cuando Dios decidió crear los cielos y la Tierra, también pensó en crear a una partida de gigantes para que lo ayudasen en la construcción de tan gradiosa obra. Uno de ellos, tras haber terminado su trabajo, quiso irse a ver el mundo que había ayudado a crear. Decidido a recorrerlo entero, se echó a caminar hasta llegar a un lugar de las montañas donde, sobre una de aquellas lomas, se sentó a descansar durante un rato.

El gigante dormido, descansa bajo los cielos de Galica

Era pasada la media tarde cuando, decidió quedase a presenciar la caída del Sol hasta ver como este se perdería tras las montañas entre el rojo intenso del ocaso. Mientras el Sol se ponía, las largas sombras de la tarde daban paso al anochece y a una luna nueva que rayaba el horizonte, anunciando la llegada de las primeras estrellas que más tarde adornarían el oscuro manto de la noche.

Cansado por el descomunal trabajo y del largo camino recorrido, se recostó sobre el cerro, en donde se había sentado, para seguir mirando hacia el cielo sin perder de contemplar la belleza tan grandiosa obra. Absorto y fatigado, entre la tranquilidad del lugar y el arrullo del canto de los grillos, se quedó sumido en un sueño tan profundo que lo convertirían en piedra. Tumbado sigue hoy sobre la montaña, sumido en un profundo sueño bajo los cielos de Galicia